lunes, 18 de mayo de 2015

NACHO VEGAS FOREVER

Recientemente (unos escasos meses) he descubierto la música de Nacho Vegas y no porque me resultara del todo desconocida ya que muchas de sus canciones, de las cuales algunas como Teresina o Perdimos el control, por decir dos de su variado repertorio, conocía y me gustaban, pero como digo ha sido recientemente tras la escucha del que es su último disco, Resituación, el que ha despertado en mí la fascinación, que no otra cosa, por su música y como no, sus letras.
Conociendo como le conocía con anterioridad, incluso cuando formaba parte del grupo “Manta Ray”, no acababa de convencerme. Pudiera ser ese mundo oscuro de ambientes opresivos, marginales, suicidas, malditos, al límite, de lo que es su universo musical lo que me limitaba la apreciación. Muchas veces no es agradable presenciar ciertas realidades y parece que se mira para otro lado, pero, mira tú, que la cosa dio un giro radical y lo que antes era oscuro y maldito ahora esto se convierte en una suerte de novedoso entendimiento poético del mundo que me convierte en privilegiado entendedor de su mensaje, y digo privilegiado por descubrir ese mundo  entre una maravillosa poesía que a veces me asalta asimilándola y que me hace sentir como capacitado para perderme entre estados de gran lirismo; esto se agradece pues uno se siente elevado a la excelencia y no son tantos los capaces de arrastrarme en el arte por esos derroteros,  a  pesar de que a veces me parece mal cantante o con ritmos repetidamente pesados o  lentos y los imagino tocados en otros tempos y otras voces que elevaría las canciones  a los altares por si ya de por sí no estuvieran lanzadas a ellos, porque la cuestión es que de cualquier manera ya marchan para allá.
Veo por ahí que si su disco “Actos Inexplicables” fue considerado el mejor del año 2001 (que ya ha llovido)  por la revista Rock de Luxe, también fue nombrado uno de los 50 mejores discos de rock español según la revista Rolling Stone, si aquel tuvo esa consideración qué no tendrá su ultimo disco; le leo decir a él en una entrevista su renuncia convencida a fichar por una multinacional discográfica por sus inconveniencias artísticas y libertarias además del buitreo que acostumbran a practicar, lo que considero lo emboca a la independencia además de a una cierta marginalidad a pesar de su relativo éxito incluso internacional pero que le convierte en alguien admirable que agranda su integridad como autor comprometido entre otras cosas. Veo también que hay quien celebra sus canciones como celebran su cumpleaños; que ha colaborado en asociaciones solidarias; que se auto edita sus discos, en fin, multitud de detalles de su desarrollo artístico como pudiera tener cualquiera a pesar de ser él alguien tan único. En una entrevista al periódico Qué, declara que siente asco por Miguel Bosé sin saber muy bien porqué, comentario anecdótico que comparto, que me sirve para diferenciar a algunos artistas exitosos de otros, que sin serlo tanto, conllevan en su esencia una serie de valores, de méritos, de actos, de calidades reñidos con el triunfo, al menos dinerariamente. Puesto que si algo tengo claro es que una cosa es el éxito y otra la calidad, a veces coinciden pero generalmente no. No sé si será el caso, o el caso es que con tener para vivir de esta cosa rara llamada la música, será suficiente y ahí radicaría cierto éxito, que todo pudiera ser. Lo que sí es seguro de particular es la manera que tiene Nacho Vegas de crear y recrearse en el mundo, en la vida, en la música, haciéndolo desde el filo de la navaja de un peligro emocional que rebusca en las interioridades, (pasadizos del terror que cantó Gato Pérez) del ser humano para descubrirlas, para evocarlas, para exorcizarlas, para contarlas y…, para cantarlas, esa sublime manera de la expresión humana que comparte y socializa las emociones.
Musicalmente todas las canciones son originales, algunas con un desarrollo de aspecto sencillo que pienso daría pie a una nueva producción, esa especie de deconstrucción sonora a la que solo llegan los que manejan la esencia resultan, al contrario de lo que pudiera parecer, intensas y en el conjunto de las canciones de un disco completo tienen, como no podía ser de otra manera, un sentido pleno en contraposición con otras de aspecto más orquestadas o elaboradas en cuanto a instrumentación. Otras canciones gozan de una gran fuerza dramática; una de ellas Morir o Matar relata la tortuosa relación de una pareja con un crescendo que desata el escalofrío por la enormidad sugestiva poética, por la gravedad de lo contado, de manera que tras la escucha se queda uno tocado sabiendo haber presenciado un prodigio de la composición musical moderna llamado rock. Un Rock que es una suerte de disciplina artística que si acaso no hubiera sido creado ya, de seguro Nacho lo crearía ya que él solo caben cosas como éstas si de verdad sigue vivo el rock. En Nacho Vegas no hay compostura, ni apariencias, ni disimulos, ni fingimientos, Nacho Vegas es brutal, crudo, excesivo, en momentos ni siquiera ofrece concesiones a la razón para algunos, que pareciera locura, cuando lo que es, es Realidad y, ésta a veces es hermosa, a veces bestial. Tal vez por esto último cueste entrar en su mundo de desciframientos, de sugerencias, de retórica compleja tan llena de matices personales y generacionales.
Escuchar sus canciones es caer en un deleite de vitalidad entendida como oposición a la indiferencia y el individualismo adormecedor puesto que te aporrean el cerebro despertándolo del letargo de estos tiempos, terribles tiempos de desgana, pero…, por mucho que nos quieran espabilar la revolución ya no es posible, el rock es un gatito por más que contenga entre sus filas a fieras como Nacho Vegas  que desde su hacer nos trasmitirá su ánimo, eso será lo que nos quedará, la satisfacción del conocimiento.
Nacho Vegas Forever



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